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¡Me encantó y pienso volver!

Web Site Hotel Harmony Nosara

“Bajo perfil, buen gusto y armonía con la naturaleza”, es la definición de “Harmony Hotel”. Visité el hotel el fin de semana pasado, se encuentra en playa Nosara, en la Provincia de Guanacaste, Costa Rica. Simplemente me encantó. Si… pienso volver, pese a la manejada (4 horas sin tráfico desde San José de ida un viernes en la mañana, 6 horas con tráfico un domingo por la tarde) valió la pena.

Para quien no conoce esa zona, como era mi caso, Nosara se encuentra a 266 kilómetros de la provincia de San José. El pueblo de Nosara tiene pequeñas pulperías (tienditas, misceláneas), una estación de policía, cruz roja, doctor, escuela local y restaurantes típicos.

Al norte de Playa Nosara se encuentra Playa Ostional, donde cientos de miles de tortugas depositan sus huevos anualmente.

El hotel donde me hospedé simplemente me encantó, sencillo, cómodo, el servicio es buenísimo, las habitaciones tienen una ropa de cama muy agradable (son blancas, al tacto deliciosas, fresquísimas y excelentes), me bañé en un “deck” al aire libre rodeada de palmeras con productos realmente exquisitos, de la marca “Red Flower” estos productos son biodegradables y si, los venden en la tienda del hotel si uno los quiere comprar para llevarlos a la casa, (creo que solo los hay en ese hotel se importan exclusivamente para ellos de Nueva York), así que me bañé con un shampoo de pimientas (blanca y negra), un acondicionador cremoso que desenredó mi “encolochada” cabellera (casi ninguno lo logra hacerlo así de bien) y me bañé, al aire libre, mientras oía los pájaros cantar y veía los rayos de sol pasar por las palmeras que servían de barrera natural.

La idea, me parece, es que uno no se quede en la habitación, hay tanta belleza natural exterior que es un pecado pasar encerrado… (sí se cuenta con aire acondicionado en las habitaciones, no con televisión, hay WIFI, ¡no había señal de celular!).

La tienda del hotel es pequeñita pero muy bien pensada y con una selección maravillosa de productos de acuerdo al nicho que atiende. Existe gran variedad de productos de la marca: “Kiss my Face” son una línea ecológica, biodegradable que incluyen, jabones, geles, duchas, bubble baths, bloqueadores, etc. La selección de libros me pareció, muy interesante. Libros desde “An Inconvenient Truth” de Al Gore, hasta una buena selección de novelas y libros sobre salud, autoayuda, o invitaciones a reflexionar. Se venden materiales para aquél que quiera pintar o dibujar, vestidos de baño, unos bikinis de una tela que se adhiere y pese a las corrientes y las caídas del surf, no se cae/corre/mueve, la verdad, la tienda está muy bien pensada, escogida y presentada (“merchandising” tiene un 10).

El hotel se encuentra a unos cuantos pasos de una playa bellísima. Para aquéllos que aman surfear, pareciera que es famosa para practicar este deporte. Tal vez algún día me anime a tomar unas clases, (se ofrecen) no lo hice en esta ocasión. La playa mide aproximadamente 6 kilómetros y se ve bastante limpia, todavía poco afectada por nosotros los humanos y nuestro poder destructor. En ella ví muchos pececillos, montones de cangrejos, conchas bellas y tortugas…

La piscina, a mí que me encanta nadar y que no lo hago con la frecuencia que quisiera por falta de tiempo, no ser prioridad o desorganización (o una combinación de las anteriores) fue un “plus” de este hotel que la mantiene limpia con sales y no con cloro, por lo que no salí con el pelo “estopado” ni los ojos irritados, dicha piscina está rodeada con jardines bellísimos, se está trabajando para que queden solo “plantas nativas” en los mismos, para que el consumo de agua para su mantenimiento, sea menor. Recordemos como en Guanacaste el problema del agua es un problema serio hoy.

La comida es fresca, con influencia asiática, hay “sushi bar” abierto de forma continua por si a uno le da hambre antes del almuerzo o la cena, tienen un bar de bebidas y alimentos frescos y naturales. Disfruté mucho la comida. Que es como a mi me gusta, simple (en vez de muy llena de salsas, cremosa o con aditivos), saludable, más natural, con opciones sobre todo vegetarianas, pescado o pollo. Creo que en el restaurante no se vende carnes rojas ni refrescos embotellados.

El hotel proporciona clases de yoga, meditación y tiene un “healing center”. Yo que tengo días de trabajar en la computadora por 12 o 15 horas seguidas, iba con un dolor de espalda terrible que ya se me está haciendo crónico, les pedí un masaje relajante. Quien me atendió, “Vivi”, una mujer de Nosara muy hábil me lo hizo, pedí una hora y media y fue buenísima, cuando terminó pensé: ¡Qué vuelva a empezar!

No hago yoga, la verdad lo he intentado pero creo que simplemente no es para mí. Todas las mañanas se ofrecen clases de yoga y meditación en la mañana, pero no sabría decirles qué tal son, porque no las probé.

Pero si disfruté las caminatas por la playa, sentí que un muy buen “match” entre el hotel, su filosofía y yo (pese a que no practiqué el surf ni el yoga).

Por supuesto, que soy una preguntona, Andrea Miranda, la administradora del hotel (gerente general) me saludó nada más llegar, y me recibió con un jugo de jengibre, miel y caña de azúcar. Y quedamos ahí mismo que necesitaba un “tour” del hotel y que me contara un poquito de lo que había detrás de la administración y en los valores y su filosofía. Gustosa accedió a atenderme y a responder todas mis preguntas.

La señorita Miranda, además de ser la administradora del hotel, es una muchacha bellísima de 29 años, bronceada (le gusta surfear) de ojazos verdes, que contrastan con su larguísima y dorada cabellera, y realmente, me hizo mi estancia muy especial.

Andrea es—como el resto del staff— costarricense (en su caso, josefina). Su formación es turismo y hotelería quien tiene un gran amor que la sigue a todas partes: su perro “Kalani”, que es un nombre hawaiiano que significa “cielo”. (hay un surfeador muy famoso que se llama así–ella me explicó y de ahí el nombre–). Kalani es todo un personaje, es un perro weimaraner divino, que sigue a Andrea fielmente a donde ella vaya; a mí me hizo mucha gracia, el domingo que ella tenía libre y surfeaba, él la esperaba paciente en la playa bajo un techito (no le gusta el sol, pues esa raza tiene un “gen” albino). Y nos acompañó en el recorrido que Andrea me hizo de la propiedad.

Andrea “vive” su trabajo, es una apasionada del mismo, porque ella desde niña vivía en un hogar donde le enseñaron a querer y cuidar la naturaleza, a cuidarse y quererse ella misma (deportista, cuida lo que come, etc.) y a tener armonía y respeto entre ella y su ambiente. No lo aprendió ahí, lo trae desde su casa, pero ella lo comparte gustosa con los huéspedes y con sus subordinados (que no lo parecen pues todos parecen una gran familia).

La propiedad completa tiene una extensión aproximada de dos hectáreas, cuenta con una pequeña huerta, donde tienen sembradas muchas especies, frutas y vegetales, la idea es que la cocina se surta mayormente de ahí… conocí una mata de yuca, en mi vida las había visto…

Tienen también una planta de reciclaje del agua. Me contó Andrea que eso representó para el hotel de una inversión de $200,000 pero que con los problemas de agua de Guanacaste, y con la orientación del hotel, ellos consideraron importante hacer.

Realizan reciclaje, elaboran lombricompost y compost y tienen una orientación bastante ecológica. Vi un árbOl que se sembró hace 4 años de “ceibo panzón” – adoro los árboles, los amo—y me contaba Andrea que lo sembraron hace 4 años de 1 metro de altura, gracias al lombricompost, este árbol mide 20 metros hoy!!! Ese impresionante y bellísimo!!!

Adicionalmente, como mencioné brevemente antes, están en el proceso de ir sustituyendo las plantas no nativas por nativas en los jardines de todo el hotel, por lo que tienen un vivero donde van reproduciendo las especies y las van transplantando. Han logrado reconstruir un corredor (con árboles) para los monos que se había perdido y ellos llegan felices a comerse los mangos de ciertos árboles que están en medio de la propiedad entre las habitaciones.

Los empleados todos, (no hallé una excepción), sobre todo quienes atienden en el restaurante y en la recepción, con quienes tuve más contacto, son personas amables, que buscan brindar un nivel de servicio superior y excepcional para nuestros estándares nacionales (y yo diría que para los internacionales también) pero a la vez relajado y poco intrusivo. A mí me gusta el buen servicio, pero necesito mi espacio, si me asfixian me da mucha pereza (aquí no es el caso).

Andrea me contaba que los 45 empleados de Harmony Hotel todos, son costarricenses, y que muchos que hoy trabajan en la cocina o atendiendo el restaurante como meseros, empezaron en el jardín o siendo guardas, pero la filosofía del hotel es apoyar en el crecimiento profesional de los empleados que así lo requieran y quien gusta aprender trabaja y progresa. Estos meseros no solo dominan los platos, vinos, si no que dominan el nivel de inglés pues aprovecharon los cursos impartidos por el hotel.

A través de Andrea conocí un poco la historia de esta propiedad, antes era un hotel de poquitas estrellas (más bien creo que ni clasificación tenía) cuya población meta eran surfeadores que buscaban un lugar cerca de la playa lo más barato posible. La propiedad iba a ser vendida para construir unas torres altas de apartamentos para un hotel al lado de la playa (por suerte no ocurrió).

Hoy, 5 años después de que el matrimonio de John y Susan Johnson lo compraran (un matrimonio de nacionalidad estadounidense que se conoció en Nosara surfeando y vive en Nueva York), la propiedad ha tenido un giro y el hotel tiene un posicionamiento único y especial, totalmente inspirado en la orientación que la pareja busca darle de acuerdo a sus propios valores, gustos y prioridades de vida. A quienes les gustan las historias románticas, aquí tienen una bonita y cortita. Lean la historia de “amor” de John y Susan… Historia de amor de John y Susan

La administración tiene otros programas donde apoyan la comunidad. Acaban de hacer una donación de más de $10,000 dólares para un refugio de monos, donan en especie también, a varias de las escuelas públicas de la zona, a veces para infraestructura o para materiales (pupitres, etc.).

Tienen un programa de “carbono neutral” al sembrar árboles para disminuir la contaminación.

Aunque no lo había planeado así, al final me fui sola, pero la pasé muy bien. La mayoría de los huéspedes con quienes compartí mi estancia eran europeos o americanos, creo que la única nacional era yo. La mayoría parejas sin hijos. Excepto una que andaba con un bebé.

¿qué les puedo decir? La pasé muy bien, me encantó y ¡pienso volver!

Pero más que como cliente, como consultora en el área de estrategia puedo decirles que es un gusto ver una empresa tan bien posicionada, tan claramente definida y con valores tan claros y consistentes en todas las áreas de la cadena de valor. Es un ejemplo de empresa y si bien, no tengo acceso a los números, no los pedí, (me imagino que ya tanta información no me iban a dar), creo que tienen una solidez que les da la claridad de visión y de estrategia que además es tan consistente y coherente, dan mucho gusto verlas en la práctica (cuando yo trato de explicarlo a mis clientes, a veces verlo en la teoría cuesta, este es un buen ejemplo práctico).

Como cliente la recomiendo, pero sería un bonito caso de estudio, también…ojalá muchos empresarios vieran que ser socialmente responsable y tener valores de amor y respeto por la naturaleza (bajo impacto en el entorno) vale la pena y puede ser muy “mercadeable” y a la larga rentable. Me pican las manos por pedir los números… Pero si tengo información de otras empresas en el mundo para quien lo que afirmo anteriormente es verdad….(ser socialmente responsable es rentable)

Ya sea como administradores de empresas, como estudiosos, como empresarios, como surfistas, como practicantes del yoga o como buscando un escape, les recomiendo Harmony Hotel, la atención y el cariño de su gente no son aprendidos en un “curso” que alguien les dio, son “vividos” porque ellos están convencidos, y eso ¡se siente!

Les dejo unas fotos cortesía de Andrea Miranda quien me las facilitó, estas fotos son propiedad del hotel y fueron tomadas por el fotógrafo Tim Calver petición de la pareja Johnson.

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